El tendido de geófonos con espaciamiento reducido y una fuente de energía de alta frecuencia —martillo acelerado o caída de peso instrumentada— recorre los terrenos de Viña del Mar para generar un perfil tomográfico continuo. La tomografía sísmica de refracción y reflexión que desplegamos en la Ciudad Jardín no se limita a un modelo de capas planas; procesamos las primeras llegadas y los arribos reflejados con algoritmos de inversión que resuelven variaciones laterales de velocidad. Trabajamos sobre los depósitos eólicos y las terrazas marinas que definen la geología local, donde un simple perfil de refracción convencional pierde resolución. Cada línea sísmica se diseña con offset suficiente para alcanzar profundidades de investigación de 30 a 50 metros, cubriendo el estrato de interés para fundaciones y excavaciones.
Un perfil tomográfico bien ejecutado en terrenos dunares reduce la incertidumbre del modelo geotécnico hasta un 40% comparado con campañas de sondajes aislados.



