Viña del Mar, asentada sobre terrazas marinas y depósitos fluviales, presenta suelos que van desde arcillas expansivas en los cerros hasta limos saturados cerca del estero Marga-Marga. Con una población que supera los 330 mil habitantes y edificaciones que deben resistir la amenaza sísmica latente del margen convergente, la caracterización precisa de los finos no es opcional. Los límites de Atterberg definen el comportamiento plástico del suelo al variar su humedad; en esta ciudad costera, donde la napa freática es alta en sectores bajos, identificar el límite líquido y plástico evita asentamientos diferenciales que comprometan estructuras. Para proyectos en laderas con pendientes superiores al 15 %, complementamos estos ensayos con un análisis de estabilidad de taludes que integra la cohesión no drenada del material fino.
El índice de plasticidad no es un número de laboratorio: es la firma mecánica del suelo fino y define si una arcilla se expandirá bajo tu losa.



